Seguridad y privacidad

Qué se guarda, quién lo ve y qué no se puede borrar.

Fideliar guarda lo justo para que el programa funcione: la compra, los puntos y el canje. Acá está qué se registra de cada operación, quién puede verlo y por qué un saldo no se puede editar sin dejar rastro.

Privacidad por diseño

Fricción cero en caja, datos protegidos.

Pedir datos que no hacen falta frena la fila y genera desconfianza. La regla es simple: no pedimos nada hasta que sea imprescindible, y para sumar puntos nunca lo es.

  • Sin fricción

    Identidad anónima desde el día uno

    No se pide nombre, email ni teléfono para empezar a sumar.

    Desde el primer escaneo hay un identificador anónimo que ya acumula puntos. La cuenta se ofrece más adelante, cuando el cliente quiere proteger su saldo o canjear, y nunca como una barrera de entrada que frene la fila.

    Menos datos pedidos, menos tiempo en caja y menos motivos para desconfiar.

  • Cuentas seguras

    El teléfono no es una identidad

    Sin contraseñas vulnerables ni suplantación de clientes.

    Un número de teléfono no sirve para identificarse ni para iniciar sesión. La cuenta es una sola de Fideliar (con Google, Apple o email), así que la misma persona participa en varios programas sin registrarse de nuevo en cada comercio.

    Una cuenta para todos los programas, sin saldos duplicados ni suplantaciones.

  • En su teléfono

    El cliente ve lo que suma

    El teléfono muestra los puntos que sumó y su saldo nuevo.

    En el mostrador, apenas la caja carga la compra, el teléfono le muestra los puntos que sumó y su saldo nuevo. En un pedido a distancia, antes de sumar ve el comercio, la sucursal y el monto, y confirma.

    En un pedido a distancia, ve el monto antes de sumar.

Contra el uso indebido

Mecanismos pensados para el ritmo del mostrador.

Carteles a la vista de todos, cajeros que rotan y locales con mucho movimiento. Cada decisión técnica está tomada pensando en eso: que un error o una viveza no terminen en puntos.

  • QR de mostrador

    El cartel impreso no acredita nada

    Escanear el código fijo solo anota al cliente en la caja.

    El QR fijo del mostrador no suma puntos ni crea compras por sí solo: deja al cliente anotado en esa caja para que el cajero le cargue el importe. Aunque le saquen una foto o se lleven el cartel, sin la caja nadie se acredita nada.

    Por eso el papel puede estar a la vista: el cajero siempre tiene la última palabra.

  • Canje seguro

    El premio llega a nombre de quien lo pidió

    La caja ve el nombre y el premio, no un código para dictar.

    El cliente pide el premio desde su teléfono y en la caja de la sucursal que eligió aparece su nombre con la inicial del apellido. De respaldo queda un código de 6 caracteres, de un alfabeto de 32 símbolos sin el 0, el 1, la I ni la O, que son los que se confunden al dictar. El pedido reserva el premio por diez minutos, y los puntos se descuentan recién cuando el cajero marca la entrega.

    Nadie tiene que dictar nada en un mostrador ruidoso.

  • Entornos aislados

    Un comercio nunca ve datos de otro

    Los datos de cada comercio viven separados de los del resto.

    Cada comercio opera sobre un espacio de datos aislado. Qué negocio sos sale siempre de la sesión del servidor, nunca de algo que mande el navegador: no hay forma de pedir los clientes, los tickets ni las métricas de otro comercio.

    Tus clientes, tus ventas y tu configuración son solo tuyos.

Trazabilidad y ética

Registros inalterables, vínculos que se cuidan.

Un programa se sostiene con dos cosas: saldos que no mienten y un canal de contacto que nadie quiera silenciar.

Trazabilidad auditable

Los puntos no se borran: historial permanente

Ninguna operación disminuye un saldo sin dejar rastro en el sistema. Si una compra se cargó de manera equivocada, la corrección es un movimiento compensatorio que queda asentado con fecha, hora y usuario responsable, nunca una edición o borrado del pasado. Compras, canjes y cancelaciones conservan su evento registrado.

El cliente sabe que su saldo no se evapora y el comercio conserva un historial auditable de punta a punta.

Cero spam publicitario

WhatsApp no es un canal de promociones

Fideliar no manda campañas, promociones automáticas ni cadenas por WhatsApp. Su único uso admitido es que el cliente confirme su número con un mensaje entrante, y solo si decide asociarlo. Si querés hablarle a un cliente, lo hacés desde tu propio WhatsApp.

Sin envíos masivos que desgasten la relación que estás construyendo.

La próxima venta puede traer la siguiente

Que volver
sea parte del
plan.

Vos conocés a tus clientes. Nosotros te acompañamos para convertir esa relación en un programa listo para usar.

  • Prueba sin costo
  • Sin tarjeta de crédito
  • Después, USD 20 por mes

¿Preferís hablarlo? Escribinos por WhatsApp al +54 9 351 322-4009 o seguinos en @fideliar.app.

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